Cata de vino
Cata de vino

Beber vino es un placer, que aumenta con la calidad del caldo, y se puede influenciar por la cantidad y circunstancias del consumo.
Para catar vino no sólo usamos la boca, sino también la nariz y la vista, por lo tanto es recomendable hacer catas en un ambiente con aire no contaminado, sin humo y con paredes de color blanco para poder observar el color y la claridad del vino.
Sobre las 11 de la mañana es buena hora, ya que la boca todavía está “fresca” y no saturada de sabores.
Paso 1 La vista
Analizando el vino con la vista, observamos su color y profundidad, las marcas o “lágrimas” que deja en el vaso, la viscosidad y su limpieza.
El mejor ambiente para observar un vino con la vista es un local bien iluminado con paredes blancas. Es preferible la luz natural ya que las lámparas pueden influir el tono de luz.
El color
El color y su profundidad nos cuenta sobre la evolución del vino, por ejemplo
- Cuanto más se acerca el color a marrón más mayor es el vino
- Cuanto más vivo el color (como un ruby) más joven es el vino
La viscosidad
La viscosidad nos proporciona una primera impresión de la calidad del vino y la cantidad de alcohol presente. Normalmente se experimenta que cuando aumenta la cantidad de alcohol, la cantidad de lágrimas también aumenta. Eso no es del todo fiable, ya que hay muchos factores que influyen en la viscosidad.
La claridad y transparencia
En caso de que un vino no sea del todo transparente, puede indicar que el caldo no está filtrado, y por lo tanto conserva todos sus componentes naturales.
Los cristales en el vino provienen de ácidos, que con el paso de los años, o debido a un exceso de luz en la conservación, han tomado un aspecto parecido a trocitos minúsculos de cristal. A veces los puedes encontrar en el corcho minutos después de abrir la botella, y no es mala señal.
Si el vino esta lleno de “nubes” y el sabor/olor es extraño, suele indicar que algo en su proceso ha fallado.
Paso 2 La nariz
El bouquet o nariz de un vino es el olor que desprende. Es importante descubrir como huele el vino antes de probarlo. Una vez que lo has probado con la boca cambia la percepción del olor.
Llena una copa de vino, modelo tulipán, con un poco de caldo. Sin mover el vino, cojemos la copa sujetándola por el tallo y la llevamos hacia la nariz. Mete la nariz dentro de la copa y respira hondo. Cierra los ojos y observa que impresión te deja el aroma.
Con tranquilidad movemos la copa haciendo círculos, y repetimos el proceso anterior.
El olor que observamos debe ser agradable, y puede variar desde frutas como manzana o mora hasta olores intensos como canela o especias. Un buen vino nunca puede oler a vinagre, corcho o detergente etc…
Paso 3 El sabor
Cojemos la copa sujetándola por el tallo y tomamos un pequeño sorbo del vino. Antes de tragar lo pasamos por toda la boca como si estamos masticando. ¿Como sabe el vino?
Tomamos otro sorbito y lo tragamos directamente. ¿Como sabe?
Otra vez llevamos el vaso a la boca, tomamos un poco de caldo, lo pasamos por la boca y cuando llega a los dientes delanteros respiramos un poco de aire. Esto necesita un poco de práctica, pero es necesario para observar la combinación de sabor y aire. Traga el vino y observa si el sabor ha cambiado.
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